Cuando el guerrero se despertó, no sabía qué había pasado, pero oyó algo que estaba lloriqueando, al acercarse, se sorprendió al ver que quien lloraba era su escudo.

– ¿Por qué lloras? – Le preguntó el guerrero… – ¿Y qué ha pasado aquí?

– Pues.. pues… ¡¡que el dragón resultó ser un calzonazos…!! Buaaaaa – lloriqueó el escudo – ¡¡No es justo!! Yo también quiero un calzonazos dragoniano… buaaaaaa…. ¡¡MALDITA SEA!! ¡¡ EL PUTO FUEGO DRAGONIANDO ME DEBE HABER AFECTADO!!

– ¿Puedo ayudarte en algo? Bueno, si se cómo hacerlo, claro… jjjjje, je, je…

– ¿Me puedes traer chocolate con nata? Creo que tengo un antojo… BUAAAAAAAAAAAA

Así que nuestro guerrero fue en busca de algo que pudiera calmar a Lechuga, como por ejemplo esa cosa llamada “chocolate con nata”.