El dragón, a ver el escándalo que formó nuestro querido guerrero de la crisis que le dio, tuvo que darle de tortazos hasta atontarlo para que dejara de gritar, si había alguna posibilidad de que no los hubieran descubierto, era ahora el momento ideal para usarla a su favor (y con un guerrero medio muerto, había más posibilidades)….

– ¡¡MALDITO CABRÓN!! ¡¡ESTE CABRÓN HA ATONTADO A MI JEFE!! ¿¿¡¡NO VES QUE ESE INÚTIL MEDIO MUERTO SIRVE BIEN POCO!!?? ¡¡EEEEEHHH!! ¡¡LOS DE AHÍ!! ¿¿¡¡QUE NO NOS VEEEEIIIS!!??

El dragón no tuvo más remedio que echarle una llamarada mágica al escudo, que fue suficiente para que se callara. De mientras, el escudo empezó a sentirse raro, estaba asustado.. era algo extraño, eran como ¿nauseas? Le dio la sensación que no iba a agantar el olor de huevos fritos, con lo ricos que están…