Cuando llegaron al castillo, el dragón se posó sobre la montaña más cercana al lugar.

– Allí está el castillo – dijo el dragón.

– ¿Dónde? – dijo el guerrero mirando en la dirección donde miraba el dragón.

– ¡¡GUEEEEEEEEERRRRRRRRRAAAAAAAAAAAAAAA!! ¡¡YEEEEEEEEEEEHAAAA!!

– ¡Silencio! – susurró el dragón mirando con cara de pocos amigos – que nos pueden oír.

– ¿Pero dónde está el castillo? – Nuestro querido guerrero.

– Grrrrrr.. ¡¡humanos!! ¡Allí! ¿No lo ves? A 50km de esta dirección.

La cara del guerrero se transformó en asombro, ¿como les podían oir si estaban a 50km?