– Este traje es muy bonito, ¿verdad mi amor? – La bruja estaba sonriendo mostrando su cordillera de verrugas, el vestido de novia era horroroso, parecía que marcaba la fealdad de la bruja de forma espantosa, aunque eso es normal si una bruja no es fea, no es bruja.

– Eh… bueno… yo… eh… – Nuestro querido guerrero no sabía cómo decirle de manera suave, que era horroroso y que le quedaba fatal sin convertirse en ratón como resultado.

– Vaya mierda de vestido, oiga señora bruja, joder, está echa un cardo, un adefesio, ole que culto me he volvío, sin ánimo de ofender, va a espantar a los invitados – Como siempre, lechuga sin un pelo en la Lengua hablaba de más – ¿Sabe qué le digo? Que ¡MMMMMMMMMMMMMMMM! – Nuestro querido guerrero había conseguido taparle la boca pero…

– ¡AY! – grita nuestro querido guerrero y se lleva el dedo dañado a la boca, Lechuga le había mordido

– ¡Maldito cabrón hijo de puta! ¡Pero quién coño te crees que eres!

– ¿Tu propietario?

– Coño es verdad – resopla Lechuga resignado, le han ganado la liza.

– ¡Ay!, que simpáticos los dos, lástima que no me pueda casar con los dos a la vez… Creo que sería muy feliz.

– Señora, pues yo no lo lamento pues yo no ¡MMMMMMMMMM! – Otra vez el guerrero tiene que evitar que el escudo meta la pata.

– ¡AY!

…….. Y así la cuenta atrás cada vez se hace más pequeña, falta menos para la boda.