– ¡Eh! ¡Capullo desgraciao de mierda! ¡Abre los ojos! ¡Estamos a salvo!

– Nooo….

– Este joven tan guapo es un poco tímido – se oyó una voz de abuela bastante sospechosa… – ¿Cómo te llamas, jovencito? – El guerrero no era muy joven, pero comparado con la abuela sí que lo era.

– Eeeeh… – abrió un ojo y vio que estaba sentado en la rama que supuestamente era un trozo de rama con complejo de escoba. Ahora era una escoba voladora con una bruja de regalo – ¿Quién eres?

– Jovencito, deberías presentarte tú primero, pero ya que me pides quién soy, soy la bruja piruja y a partir de ahora, jovencito, tú eres mi prometido. En otras palabras por salvarte la vida me voy a casar contigo, voy a ser tu futura mujer o mejor dicho tu futura bruja – Al sonreír, se percató que en lugar de dientes, la bruja tenía verrugas.

– ¡VIVAN LOS NOVIOS! Vaya mierda de pareja, pero viva igualmente.

– Oh vaya – suspiró el guerrero.

Otra nueva aventura alocada acababa de comenzar y el guerrero sospechaba que no le iba a gustar ni un ápice.