Nuestro querido guerrero se encuentra inconsciente, el no lo sabe pero su vida pende de una rama, el escudo aburrido se dedica a contar los números de ‘crecs’ que hace la susodicha rama, que más parece una escoba enganchada allí a base de fuerza bruta que otra cosa, no es consciente que cada vez le separan menos ‘crecs’ de caerse.

– D… ¿dónde estoy? – Se pregunta el guerrero, entonces ve que está volando, se asusta, pero no se desmaya – oh.. oh… ¡AHHH!

– Veinticinco… oye… esto es muy aburrido… veintiséis…

– ¿Qué cuentas?

– Pues los crecs estos de la rama… veintisiete…

– Oh, no, entonces nos caeremos pronto – Suspiró con resignación el guerrero.

– ¡Bah! Ya verás que nos salvan, antes ha habido arriba alguien, creo que era alguno de tus luchadores.

– ¿No les has dicho nada?

– No… ya nos habrán visto ellos… veintiocho, veintinueve, treint… uix qué rápidos, ya no logro diferenciarlos.

– ¡¡¡¡¡ NOS VAMOS A CAEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!

La rama había hecho pluf, se rompió y el guerrero valiente junto a su escudo Lechuga volaron hacia abajo a toda velocidad.